Galería principal de la mezquita de Córdoba con su mihrab

 

 

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La vascona que pasó de ser esclava a gobernar el Califato de Córdoba.

 

 

Las relaciones entre los musulmanes y los vascos fluctuaron entre la amistad y la guerra. Como muestra de esta relación, en este caso relacionada con la guerra, la de una vascona del siglo X llamada Subh ("aurora" en árabe ), cuya vida estuvo marcada por las guerras entre cristianos y musulmanes. De ser convertida por los musulmanes en una esclava pasó a ser la Gran Señora ("al-Sayyida al-Kubrá") del Califato de Córdoba, la favorita del segundo Califa de Córdoba al-Hakam II, y madre del tercer Califa Hixem II, influyendo de manera notable en uno de los reinos más importantes del mundo en aquel tiempo, en la época de su máximo esplendor.   

Subh recibiría el nombre árabe de Subh umm Walad (Subh [aurora] umm Walad [madre de los hijos del Señor]). Nació aproximadamente en la década de 940. Se sabe que era de etnia vascona, pero no se sabe con exactitud si era del Reino de Pamplona-Nájera o alavesa del Condado de Castilla.  

De muy joven fue arrebatada de su tierra vascona y convertida en esclava en una de las razzias realizadas por los musulmanes, siendo llevada a Córdoba para formar parte del harén del Califa y convirtiéndose muy pronto en su favorita.  

Subh le dio dos hijos al Califa: Abd al-Rahman (nacido en 961), que falleció de muy niño (a los 9 años), y Hixem (nacido en 965) que sucedería a su padre.  

Como integrante del harén, Subh tenía su vida muy restringida, como era habitual en el Califato de Córdoba, pero la tolerancia del Califa como recompensa por haberle dado dos hijos, le permitía deambular fuera de Medina Azahara (Madina al-Zahra; "Ciudad Brillante"), en ocasiones vestida de varón, usando el nombre masculino de Chafar que le dio al-Hakam, y colmándola de regalos y atenciones. Fue tal la confianza del Califa en la inteligencia y buen criterio de Subh, que encomendó en privado el gobierno del califato a ella y a su visir, llevando el califato a su máximo esplendor.

El califato omeya tenía una organización familiar donde convivían las esposas y las esclavas indistintamente. Todos los hijos tenían la misma legitimidad. La mayoría de los príncipes omeyas (y posteriormente califas) fueron hijos de esclavas y éstas disponían de gran poder en el palacio. Participaban en las luchas familiares por la sucesión del soberano, porque en la política islámica el cargo no correspondía directamente al primogénito. Por tanto, se ponían en juego sus influencias y capacidad de influir en la candidatura de su hijo y en este proceso siempre destacó Subh.

En el año 976, cuando Hixem tenía 11 años, falleció al-Hakam II. Subh se apresuró para conseguir que su hijo fuera el siguiente Califa (título equivalente en el Islam al Papa católico), para ello se aliará con el poderoso visir Yafar al-Mushafí y también con Abi Amir Muhammad, más conocido como "Almanzor", que fue primero administrador del patrimonio de Subh y después del de su hijo. Gracias a su patrimonio Subh podrá conseguir acercar a su causa a personajes destacados de la aristocracia cordobesa hasta que, finalmente, con el asesinato que se produjo del príncipe al-Mughira, hermano de al-Hakam II, el camino de su hijo al gobierno del califato quedó libre, gobernando Subh en nombre de su hijo, todavía muy joven para las tareas de gobierno.

Subh, a través de su protegido Almanzor, conseguirá arruinar las intrigas palaciegas urdidas con el objeto de asesinar y destronar a su hijo, pero la ambición de Almanzor hará que con la ayuda de Subh consiga desplazar primeramente a Yafar al-Mushafí sustituyéndole como visir (cargo equivalente a primer ministro), pero, finalmente, gracias al éxito de sus campañas militares, logrará también eclipsar al califa Hixem y acabará por no querer compartir el poder con él, traicionando de esta manera la confianza de Subh.  

En el año 997 Almanzor conseguirá que Hixem le ceda todo el poder, con lo que éste seguirá siendo el califa pero sin poder alguno, y pasará a llevar una vida dedicada a la religión y al retiro. De esta manera Almanzor ostentará a partir de entonces el poder absoluto en el Califato de Córdoba, desplazando a Subh. Ésta intentará otra alianza para derrocar a Almanzor y recuperar el poder para su hijo, pero obtuvo el resultado contrario saliendo reforzado. A partir de este momento comenzaría el declive del califato cordobés.

Subh fallecería dos años después, hacia el año 999. El Califa acabaría siendo asesinado por los bereberes en el año 1013 en una de las innumerables tensiones y guerras entre árabes y bereberes que acaecieron en el califato a partir del cambio de siglo. Una decadencia del Califato de Córdoba que acarreará su división y el nacimiento de los reinos de taifas. De este debilitamiento de los musulmanes peninsulares sacará partido el Reino de Pamplona-Nájera y su rey, Sancho el Mayor, convirtiéndose en el principal reino de la península, extendiendo su gobierno en el año 1034 desde Galicia hasta Cataluña.

En la imagen, galería principal de la mezquita de Córdoba; en el centro, el "Mihrab", lugar al que miran los musulmanes al orar en la mezquita, ya que se encuentra orientado a La Meca.

 

 

 

 

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