La primera querella de la península ibérica: la ciudad vascona de Alagón se querella contra la ciudad íbera de Salduie (la actual Zaragoza)

 

 

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La primera querella de la península ibérica: la ciudad vascona de Alagón se querella contra la ciudad íbera de Salduie (la actual Zaragoza).

 

 

En la confluencia territorial de la tribu vasca de los vascones, la tribu íbera de los sedetanos y la tribu celta de los bellos, acaece la primera querella de la que existe constancia escrita en la península ibérica. Ésta es interpuesta por la ciudad vascona de Alagón (actual municipio zaragozano de Alagón, a 25 km de Zaragoza) contra la ciudad sedetana de Salduie, la que sería latinizada como Salduba o Salduvia y, posteriormente, rebautizada como Caesar Augusta (Zaragoza capital).

Esta disputa entre las dos ciudades se encuentra escrita en latín en una lámina de bronce hallada en 1979 en el municipio zaragozano de Botorrita (a 22 Km de Zaragoza), que correspondía en la época romana con la ciudad de los bellos de Contrebia Belaisca.  

La lámina es conocida con el nombre de Tabula Contrebiensis o Bronce II, y contiene el pleito entre Alagón y Salduie por la compra de esta última ciudad de terrenos a los sosinestanos (de la ciudad de Sosinesta, de ubicación no esclarecida, su existencia era desconocida hasta el hallazgo de la lámina) para la construcción de una canalización que tomara agua del río Jalón (afluente del río Ebro) abasteciendo a su ciudad. Siendo el mismo río el que abastecía a Alagón, se opusieron a que Salduie tuviera esta canalización para no quedarse sin agua en épocas de sequía.  

Para evitar las disputas entre las diferentes tribus bajo el gobierno de Roma, que acabaran en guerras tribales, el mismo proconsul de la Hispania Citerior, Cayo Valerio Flacco, supervisó el litigio. Se acordó entre ambas partes que magistrados de la ciudad de Contrebia Belaisca, que al pertenecer a la tribu celta de los bellos fue considerada como neutral por ambas ciudades, dictaran el fallo al pleito interpuesto.

Los magistrados el 15 de mayo del año 87 a.C. dieron la razón a Salduie, indicando que la compra de los terrenos había sido realizada correctamente y que tenían derecho a la construcción de la canalización.

En la conquista de Roma de la zona de Aragón, después de décadas de guerras y del final sometimiento de los celtas e íberos de la zona por Roma con la colaboración de los vascones, eran ya poco relevantes las rebeliones celtas e íberas en la época de este litigio. Nos encontramos en la lámina con la confluencia humana y cultural de íberos, celtas y vascos en esta zona fronteriza. El defensor de la causa de la ciudad vascona, ante el tribunal integrado por magistrados de nombre celta, era "Turibas, hijo de Teitabas", antropónimos que han sido considerados como íberos; mientras que la causa de la ciudad íbera de Salduie fue defendida por "Asio, hijo de Eihar", este último nombre de clara procedencia vasca, posee el sonido /h/ inexistente en la lengua íbera y muy común en el euskara arcaico. Por tanto, la ciudad vascona era defendida por una persona con nombres íberos (Turibas, Teitabas) y la ciudad íbera era defendida por una persona con nombre greco-latino (Asio) y vasco (Eihar).  

El hecho de que se fallase a favor de Salduie, en vez de a favor de Alagón, cuando en realidad esta última ciudad era la que tenía razón, ha sido interpretado por algunos historiadores como una forma de guardar el equilibrio tribal y la paz en la zona, por parte del proconsul Cayo Valerio Flacco, entre los vascones, aliados de Roma en contra de celtas e íberos, y que gracias a esta alianza recuperaron y/o conquistaron territorios a celtas e íberos; y los íberos y celtas que se opusieron a ser sometidos por Roma y se enfrentaron a ella.

En la imagen, la Tabula Contrebiensis que se encuentra en el Museo Provincial de Zaragoza.

 

 

 

 

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