La reina de Navarra Joana de Albret, el euskara y el protestantismo

 

 

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La reina de Navarra Joana de Albret, el euskara y el protestantismo.

 

 

Con la reforma protestante, que necesitaba llegar al pueblo con su nuevo evangelio utilizando para ello su lengua y no el latín, se comienza a generalizar que los reinos y entidades políticas europeas que no eran de lengua y cultura latinas comiencen a escribir en sus respectivas lenguas vernáculas y abandonen gradualmente el hábito de la utilización del latín o de lenguas romances derivadas del latín para redactar sus documentos, dejando de utilizar para la escritura lenguas que no eran entendidas por la mayoría de la población. Los ingleses, por ejemplo, antes de escribir en inglés, utilizaron primeramente el latín y después el romance normando de Francia, o las diferentes entidades políticas alemanas, antes de escribir en alemán, utilizaron el latín y, posteriormente, romances italianos. En el Reino de Navarra, aunque la mayor parte de la población hablaba en vasco, para la escritura de documentos, además del latín, se utilizaron los romances aragonés, castellano y gascón. 

La Reina de Navarra Joana III de Albret se decidió a dar apoyo explícito a la lengua vasca en el contexto de la reforma protestante de tipo calvinista, que tuvo lugar en la segunda mitad del siglo XVI en el área de su dominio, es decir, en el norte de los Pirineos. Un dominio que incluía la baja Navarra y Biarno (Bearn), que fue el territorio del Reino de Navarra que permaneció independiente tras la conquista por parte del Reino de Castilla de la Navarra peninsular en el año 1512. En 1620 el Reino de Navarra es anexionado a la corona francesa. Actualmente la baja Navarra y el Bearn forman parte de Francia, de las regiones culturales del País Vasco (junto con los territorios de Labort y Sola) y Gascuña respectivamente.

En la época de esta reina navarra se hablaba euskara tanto en la baja Navarra como también en el Bearn en bilingüismo con el gascón (lengua latina surgida de la romanización de los vascos de Aquitania, gascón procede del término latino vascon). La lengua vasca fue hablada en muchas zonas del Bearn hasta el siglo XIX, actualmente solamente es hablada en las localidades bearnesas de Eskiula (Esquiula [gascón] - Esquiule [francés] ] y Jeruntze [ Geronce [gascón] - Géronce [francés] ).  

En este contexto de luchas religiosas llegó a ser posible que se dieran las circunstancias favorables para que se produjera el venturoso hecho de la creación ex novo de la prosa vasca, al traducirse el Nuevo Testamento en toda su integridad por orden de la reina navarra. El personaje encargado por el sínodo calvinista de Paue (Pau) en 1565 para llevar a cabo la traducción al vasco del Nuevo Testamento fue Joannes de Leizarraga (1506-1601), nacido en Beskoitze (Labort). Su traducción se llamaría Iesus Christ gure Jaunaren Testamentu Berria (Nuevo Testamento de nuestro Señor Jesucristo). Los datos sobre su juventud son escasos, si bien sabemos que fue ordenado sacerdote, pero que en 1559 se convierte al evangelio lo cual le acarrea persecución y encarcelamiento y, como muchos otros protestantes, encuentra asilo al amparo de Joana III de Albret. La traducción de Leizarraga está concienzuda y escrupulosamente hecha, de acuerdo con el espíritu que animaba las traducciones protestantes de su época de estricta fidelidad al texto original griego. Para su traducción utilizó el texto griego del Nuevo Testamento preparado por Erasmo de Rotterdam, el mismo que usara Lutero para su traducción al alemán. Otras obras suyas fueron Kalendrera (Calendario) y Abc edo Christinoen instructionea (Abc o la instrucción de los Cristianos). Leizarraga se caracteriza por ser un escritor que utiliza en su literatura muchos términos cultos de origen grecolatino.

 

 

 

 

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