La toma de la Bastilla (Francia)

 

 

Artículos de Historia, Lingüística y Antropología Vascas (índice)

 

 

La crisis del absolutismo y la revolución liberal en el País Vasco.

 

 

Con la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América el 4 de julio de 1776, y el comienzo de la Revolución Francesa con la toma de la "La Bastilla" el 14 de julio de 1789, se da comienzo a la época europea de las revoluciones. A partir de esta época y con estas revoluciones, se comienza a extender en el mundo el ideario de la libertad, la democracia, el sufragio universal y la igualdad social. En la mayoría de los reinos, la aparición del pueblo en el gobierno, irá acompañada de su definición como colectivo, provocando que el siglo XVIII fuese considerado como el siglo de las nacionalidades.

En España, Carlos IV había ascendido al trono (1788) casi al mismo tiempo que había estallado la Revolución en Francia y el temor a que pudiese suceder algo parecido en su propio país, paralizó el programa de reformas que se había estado aplicando durante el reinado de Carlos III. Decretó el cierre de las fronteras. Se prohibió publicar noticias sobre la revolución, incluso las críticas a sus ideas, y la circulación de las publicaciones galas.

El País Vasco peninsular, al ser una zona fronteriza, recibía informaciones por medio de sus puertos y especialmente de San Sebastián (Guipúzcoa), donde los pro-revolucionarios se reunieron en la "Asociación de Amigos de la Constitución". A lo largo de dos años se confiscaron 400 papeles y documentos prohibidos. El 21 de Enero de 1793 el rey de Francia, Luis XVI, es guillotinado por orden de la Convención Francesa (poder legislativo francés), lo que hizo que las cortes europeas temieran el que ocurriese algo similar en sus reinos, comenzando los preparativos para actuar en contra de la Convención.

Carlos IV y su jefe de gobierno, Godoy, se prepararon para comenzar la guerra contra Francia. La Convención Francesa declaró la guerra a España el 7 de marzo de 1793 y España a Francia el 23.

Primeramente en la primavera de 1793, y en lo que respecta a la zona vasca, España ocupó Aldude y Sara (en la Baja Navarra), y Hendaia (Labort), pero después en julio de 1794 el ejército francés contraatacó por el Baztan (Navarra), ocupó Hondarribia (Guipúzcoa) y entró en San Sebastián (Guipúzcoa) sin encontrar apenas oposición. El ejército español se veía incapaz de parar al ejército francés.

Las Juntas Generales de Guipúzcoa reunidas en Getaria ploclaman la independencia de Guipúzcoa, dirigentes guipuzcoanos intentaron establecer una negociación con la Convención, para que Guipúzcoa fuera declarada país neutral e independiente dentro de la órbita de la nueva República Francesa. Sin embargo la Convención decidió que fuera convertida en territorio conquistado. Pero al año siguiente, desaparecido Robespierre, se produjo un cambio de táctica y sabedores de las tensiones políticas de las instituciones forales de las diferentes provincias vascas con la monarquía hispánica, por los sucesivos intentos centralizadores de la monarquía que chocaban con los intentos de mantener la foralidad desde la zona vasca, se buscó la neutralidad de las provincias vascas. El 10 de mayo de 1795 Chaudron-Rousseau, representante de la Convención prometió ante los responsables políticos de Guipúzcoa respetar las instituciones forales del territorio. La respuesta de Guipúzcoa a la Convención, dada por el dirigente guipuzcoano Etxabe, fue la siguiente: "El pueblo guipuzcoano es digno de asociarse a la brillante suerte de la República y al acercarse vuestras falanges victoriosas proclamando de nuevo su independencia, que durante quinientos años supo defender contra las insidiosas pretensiones de un astuto gobierno (...) Las bayonetas de los republicanos franceses sabrán ayudar los deseos de los republicanos guipuzcoanos para la independencia y defender su territorio de la invasión de nuestros enemigos comunes."

En Mondragón (Guipúzcoa), fronterizo con la Guipúzcoa republicana, mientras tanto, se estableció un nuevo gobierno guipuzcoano leal a la monarquía española y a los principios del tradicionalismo. Pero en junio de 1795, el general Moncey derrumbó la defensa española, rompiéndola por Urretxu y Deba (en Guipúzcoa) haciéndo desaparecer la Diputación pro-española y llegando hasta Miranda de Ebro (Burgos).

A la vista de los acontecimientos, Godoy dio un brusco giro a su política exterior y buscó la paz con la Francia revolucionaria. Parece que la expedición conjunta que se había llevado a cabo entre España e Inglaterra para asediar el puerto francés de Tolón, había convencido a Godoy del egoísmo británico y fue por ello por lo que se decidió a reinvertir las alianzas. En 1795 se firmó la Paz de Basilea, a través de la cual los franceses abandonaban territorio español y a cambio, España, cedía territorio en la isla de Santo Domingo. Al año siguiente Francia y España firmaban el Tratado de San Ildefonso que conllevaba la alianza de estos dos contra Gran Bretaña.

 

 

 

 

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