Quintiliano

 

 

Artículos de Historia, Lingüística y Antropología Vascas (índice)

 

 

Quintiliano, el vascón que educó a hijos de emperadores de Roma.

 

 

Históricamente siempre se asoció la supervivencia de la lengua y cultura vascas a que los vascones fueron un pueblo primitivo que vivió aislado en las montañas y que no fue romanizado. Las excavaciones arqueológicas y el estudio riguroso de la documentación histórica continuamente desmienten esta visión. Los vascones, como el resto   de las tribus de cultura vasca, vivieron plenamente inmersos en la cultura romana y se romanizaron, lo que no quiere decir que perdieran su idioma o su cultura. Las tribus vascas, al igual que albaneses o griegos, formaron parte del Imperio Romano, enriqueciendo sus respectivas lenguas y culturas con la romanización, pero sin que estas desaparecieran.

Las ciudades más importantes de los vascones en la época romana eran Pamplona, su capital, y Calahorra (La Rioja), llamadas en aquellas épocas en vasco arcaico *Ilune ("ciudad") y *Kalágorri ("alto, colina sin vegetación, pelada") respectivamente, de las que derivan las formas vascas actuales Iruñea o Iruña para llamar a Pamplona o la forma castellana Calahorra. Sabemos por las estelas mortuorias de la época romana en el norte de la provincia de Soria, de las que hablamos en un artículo anterior, que esta zona era hablante de vasco arcaico y que estaba íntimamente ligada económica y culturalmente con Calahorra, lo que apunta a que en aquella época la ribera del Ebro navarra y riojana, así como el norte de la provincia de Soria, eran hablantes de vasco arcaico.

Calahorra era una próspera ciudad cuyos habitantes poseían la ciudadanía romana. Calagurritanos integraron la guardia personal de Julio César por su lealtad y ferocidad en el combate. Pero no sólo destacaron los vascones en la guerra, también en las artes adivinatorias, siendo considerados los augures vascones, junto con los panonios, los mejores augures del imperio, según las crónicas que indican que el emperador romano Alejandro Severo rivalizaba en el conocimiento de las prácticas adivinatorias con los augures vascones y panonios. Pero también destacó un vascón, no sólo en la guerra o en la adivinación, sino también educando a miembros de la corte imperial romana, siendo considerado el mejor profesor de retórica del mundo antiguo junto a Isócrates.

Quintiliano nació dentro de una familia acaudalada de Calahorra en el año 35 d.C. Mientras su padre era rétor y abogado en Roma, comenzó sus estudios recibiendo lecciones de Domicio Afer en elocuencia, y Remio Palemón y Servilio Nonanio en literatura. Con 26 años, cuando Nerón nombra a Galba gobernador de la Tarraconense, regresa a su tierra para ejercer durante siete años como abogado y profesor de elocuencia en la Tarraconense, provincia romana a la que pertenecía Vasconia. Después, cuando Nerón es asesinado y Galba es nombrado emperador, vuelve a Roma. En Roma, durante 20 años, bajo el gobierno de los emperadores Vespasiano, Tito y Domiciano, desarrolla una brillante carrera como abogado y profesor de retórica. Abrió una exitosa escuela pública de retórica en Roma con la que ganaba alrededor de cien mil sextercios al año. Fue encomendada a él la educación de los sobrinos del emperador Domiciano y los hijos de la emperatriz Domitilla. Fue amigo del científico, escritor y militar romano Plinio el Viejo, siendo su sobrino, el escritor, abogado y científico Plinio el Joven su alumno. Se cree que el prestigioso historiador Tácito pudo ser también su alumno.

Su obra más destacada fue el "Institutio Oratoria" (formación de oratoria) que en doce volúmenes comprende todo lo necesario para formar a un buen orador. Obra que ejerció gran influencia en el humanismo y en la época del renacimiento (siglos XV y XVI).

En la imagen, Quintiliano según la obra de André Thévet "Portrais et vie des hommes illustres" (París, 1584).

 

 

 

 

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