Fames Calagurritana de Calahorra (La Rioja)

 

 

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Los guerreros de la vascona Calagurris en las leyendas épicas romanas.

 

 

La actual Calahorra (La Rioja), llamada en latín Calagurris Nassica Iulia, era junto con Pamplona las principales ciudades de los vascones en la época romana, siendo designada por el Imperio Romano como municipium civium romanorum como agradecimiento por la fidelidad y ferocidad de sus soldados en el combate; de esta manera los calagurritanos obtendrían la ciudadanía romana. Se ha propuesto, entre otras etimologías, que su nombre latino, Calagurris, proviene del protovasco Kalágorri* con el significado de "alto descarnado", “sin vegetación”, de kala*, forma anterior del actual garai ("alto"), y gorri ("descarnado","falto de vegetación","sin resguardo").  

Pero, ¿cuándo comenzó la fama que tenían los calagurritanos en el Imperio Romano como leales y feroces guerreros?

Inmersos en la guerra civil de la República Romana entre optimates (“los hombres excelentes”) y populares, se produjeron en Hispania las guerras sertorianas en el que el militar y político Sertorio del bando de los populares se alzó contra el dictador Sila de los optimates que gobernaba en Roma. Sertorio atrajo a su causa a gran parte de las tribus de Hispania aplicando las políticas del bando popular que consistían en el respeto a los pueblos sometidos por Roma, en rebajar los altos impuestos que promulgaban los optimates y a través de la exención a las ciudades a dar alojamiento entre sus muros a los ejércitos de Roma.

La ciudad de Calahorra se alió a la causa de Sertorio y en el año 74 a.C. es asediada por los militares optimates Pompeyo y Metelo. Calahorra era uno de los núcleos defensivos fundamentales de Sertorio proporcionando abundantes recursos en hombres, víveres y suministros a la causa de los populares, así como un enclave estratégico para las comunicaciones por el Ebro y con la meseta. Sertorio pudo rechazar el asedio de Pompeyo y Metelo, pero en los siguientes meses comenzaría el declive de Sertorio, el hecho de que en Roma fueran readmitidas personas del bando popular quitó legitimidad a su lucha. La pérdida por parte de Sertorio de guerras sucesivas acabaría con su asesinato a manos de sus colaboradores. Tras el asesinato de Sertorio el militar Perpenna fracasó en reorganizar la resistencia popular y fue también asesinado. La causa sertoriana de los populares había muerto. Comenzaron las capitulaciones sucesivas de ciudades sertorianas como Osca (Huesca), pero otras ciudades se negaban a capitular; comenzaron a ser, por tanto, ciudades sometidas por Roma que se habían rebelado ante el poder romano. Una de ellas sería Calahorra.

Es posible que ya en el 73 a.C. comenzara el nuevo asedio a Calahorra por parte de Pompeyo, que concluiría con la destrucción de la ciudad en el 72 a.C. Durante este asedio recibirían los calagurritanos la noticia de la muerte de Sertorio pero aún así siguieron fieles a su causa.

Según Valerio Máximo el asedio de Calahorra fue tan extremo que los habitantes de la ciudad, por falta de alimentos, se vieron obligados a salar los cadáveres de los calagurritanos caídos en el asedio para poder alimentarse. Esto daría lugar a la leyenda épica conocida por todos los soldados de los ejércitos romanos como la “Fames Calagurritana” (Hambre Calagurritana) y a la Matrona que, según la leyenda, fue la única mujer que sobrevivió al asedio y que todas las noches encendía los fuegos de las casas para que los romanos pensaran que todavía había muchos calagurritanos con vida. Según la leyenda, cuando las tropas de Pompeyo entraron en la ciudad, se encontraron con esta mujer que llevaba un cuchillo en una mano y un brazo mutilado de un cuerpo en otro, simbolizando el canibalismo al que habían llegado los calagurritanos para no rendir la ciudad y sobrevivir al asedio .

Una generación más tarde, ya en épocas del Imperio Romano, el César Octavio, gracias a la fama de los calagurritanos encomendó primero a éstos la guarda de su persona, luego les otorgó la ciudadanía romana y finalmente privilegió a la ciudad de Calahorra con el rango de municipium.

En la imagen, estatua erigida en 1878 que representa a la Fames Calagurritana, símbolo de la ciudad de Calahorra (La Rioja).

 

 

 

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