Gascuña, a lo largo del tiempo

 

 

Artículos de Historia, Lingüística y Antropología Vascas (índice)

 

 

La Vasconia norpirenaica, Gascuña, desde la independencia de Pamplona.

 

 

En el año 824, Eneko Enekoitz (Íñigo Arista) aprovechándose de la falta de control de los francos de la zona de Pamplona y en colaboración con los vascones islamizados de la ribera del Ebro, toma el control de la ciudad, fundando el Reino de Pamplona.

A partir del siglo IX, por tanto, el Ducado de Vasconia se dividirá en dos entidades políticas diferentes: la continental o Vasconia del Norte, que seguirá perteneciendo al Ducado de Vasconia bajo dominio franco (que será conocida en el futuro con el nombre de Gascuña por evolución fonética romance del topónimo Vasconia) y la Vasconia surpirenaica, representada por Pamplona, independizada del dominio franco carolingio. Por otro lado, la Vasconia occidental, un siglo antes, había comenzado un proceso de convergencia con cántabros y asturianos que daría lugar al Reino de Asturias.

En lo que era la antigua Novempopulania (Gascuña), los vascones norteños estaban reagrupados entorno de Antso Otsoitz (Sancho López), después entorno de su hijo mayor, Azeari Antsoitz (Aznar Sánchez). Cuando este murió, asesinado por el rey de Aquitania Pipino I, es su hermano Antso Menditarra (Sancho Menditarra, "montañés", este apelativo vasco aparece en los textos francos modificado fonéticamente como “mitarra”) quien tomó el gobierno de la Vasconia del Norte, en 836. Sancho Menditarra había pasado su juventud combatiendo junto con los pamploneses al emir de Córdoba en la Vasconia meridional al lado de su padre. Sus cualidades militares, pero también políticas, le hicieron salir triunfador de las luchas con Pipino I que le había declarado la guerra. Las tropas de Pipino I habían sido rechazadas a la margen derecha del río Garona, en la época en la que murió Pipino I (838). 68 años después del abuso de autoridad de Carlomagno, la Vasconia del Norte había recuperado sus antiguas fronteras continentales.

El rey franco Luis el Piadoso, teniendo que hacer frente a numerosas dificultades, reconoció a Sancho Menditarra el gobierno de la Vasconia del Norte. A la muerte de Luis, el imperio fue dividido entre sus tres hijos, de los cuales Carlos el Calvo, que recibió la parte occidental y principalmente el Reino de Aquitania. Pipino II, en principio, despojado de su trono de Aquitania, emprendió la reconquista, que llevó a buen puerto gracias a las dificultades que padecía Carlos (las rencillas con sus hermanos y las primeras incursiones normandas). Pipino II se preparaba entonces a penetrar en las tierras de los vascones norteños, en el año 852. Mal le fue pues fue capturado por Sancho Menditarra, quien le entregó a Carlos el Calvo. Es en esta época que apareció en los textos de una forma oficial el Ducado de Vasconia (852), del cual Sancho Menditarra fue, según estos textos, el primer duque.

A partir de 840, los normandos llegaron a las costas atlánticas. Sobre sus embarcaciones, subían cada año los ríos para saquear el país (Toulouse fue saqueada y quemada en 844). Saquearon todo particularmente las iglesias y monasterios y exigieron pesados impuestos a la población. Elusa (la capital de Vasconia, que corresponde con el actual municipio de Éauze, en Gascuña), Condom y Lectoure fueron entre sus primeras víctimas las más afectadas. Es en este momento (entorno al año 854) que la Iglesia trasladará su sede de Elusa a Auch, menos expuesta, ya que estaba construida sobre un poblado fortificado muy abrupto, y del cual Sancho Menditarra había hecho su residencia ordinaria, cuando no combatía en el otro lado de los Pirineos, a su enemigo de siempre, el emir de Córdoba, y sus aliados.

Sancho Menditarra falleció en 864. La Vasconia del Norte se había convertido para el imperio en una muralla contra los reinos árabes de la península ibérica. El Duque Arnaut (Arnaldo), sobrino de Sancho Menditarra, tomó entonces el poder, porque el hijo de Sancho Menditarra era todavía demasiado joven. La Vasconia del Norte conoció un estado cercano a la anarquía, sobre todo, bajo el ataque de las invasiones normandas que habían recomenzado. La mayoría de los obispados y los monasterios estaban desiertos, los habitantes de las ciudades y los pueblos huían al campo. Los jefes locales aseguraban bien que mal una apariencia de orden y protección. El sistema feudal, con sus señores y sus castillos fortificados, está instaurándose. De acuerdo a las tradiciones vasconas, el poder regresó entonces al hijo de Sancho Menditarra, llamado Menditarra Antsoitz (Menditarra Sánchez), que era del mismo temple guerrero que su padre. Durante todo el tiempo de su gobierno (871-886) consiguió mantener los normandos en la costa, en la desembocadura del Adour.

Su hijo, Gartzea Antsoitz (García Sánchez), el Encorvado, le sucederá de 886 a 920. A su desaparición, la Vasconia del Norte se había engrandecido por matrimonio con el condado de Agen. García Sánchez el Encorvado, antes de su muerte, decidió dividir sus tierras entre sus tres hijos.

El mayor, Antso Gartzeitz (Sancho Garcés), recibió la mayor parte del principado (toda la parte occidental, de Béarn a la Lomagne), que se convirtió en la Vasconia Major (Gran Vasconia). El segundo, Gilen Gartzeitz (Guillermo Garcés), recibe la parte central, con el Fezensac, entre Éauze y Auch, y por último, Arnaut Gartzeitz (Arnaldo Garcés), el Astarac, entre Fezensac y Bigorra. Esta división desafortunada condujo poco a poco a una fragmentación de la Vasconia del Norte, y la filiación principesca rota llevó a un sistema de autoridad importado del modelo franco, es decir, las relaciones de vasallaje, la feudalidad, hasta entonces desconocidas en Vasconia.

Sancho Garcés tuvo cuatro hijos: García, Sancho, Guillermo y Gombaut Sánchez y será Gartzea Antsoitz (García Sánchez) quien le sucederá, pero falleció sin descendencia y es entonces al tercer hijo, Gilen Antsoitz (Guillermo Sánchez), a quien correspondió el Principado. Guillermo Sánchez partió a combatir en Navarra y delegó su poder a su hermano Gombaut. En el siglo X los piratas escogieron el norte de Francia, de más fácil acceso, para entregarse a sus razzias devastadoras. Guillermo Sánchez volvió cuando los normandos se mostraron de nuevo amenazadores. Decidió entonces desembarazarse de una vez por todas de estos peligrosos vecinos y los combatió en Taller, cerca de Castets, a una veintena de kilómetros al norte de Dax, en 982. Los normandos levantaron sus campamentos y no regresaron más a Vasconia.

El condado de Armagnac, formado en 965, correspondió a Bernardo a la muerte de Guillermo Garcés. En cuanto a Pardiac, se convirtió en la herencia de otro Bernardo, hijo de Arnaldo Garcés, tras la muerte de este último. También vieron el día el condado de Gaure y el vizcondado de Lomagne. El Ducado de la Vasconia del Norte o Gascuña, se había convertido ya en condado. La atomización del territorio gascón continuó con las generaciones, y llegó a tal punto que el último conde ya no poseía ningún poder. Bajo la doble égida del poder eclesiástico y feudal, Gascuña prosiguió no obstante su organización. Cuatro obispados fueron constituidos y, en la víspera del año 1000, hubo más de cuatrocientas iglesias construidas.

Para el año 1023 Gascuña se encuentra ya bajo la órbita del Reino de Pamplona-Nájera, después del apoyo dado al conde de Gascuña en su lucha contra el Condado de Toulouse. Este apoyo le proporcionó al rey de Pamplona-Nájera, Sancho el Mayor, la potestad de organizar parte de sus tierras. De esta organización surgirá el vizcondado de Labort. Antso Gilenitz (Sancho Guillérmez), hijo del vencedor de los normandos, Gilen Antsoitz (Guillermo Sánchez), falleció sin sucesor en 1032, con lo que el gobierno de Gascuña pasa a manos de su sobrino, Antso Gartzeitz Nagusia Nafarroakoa (Sancho el Mayor de Navarra). Al fallecer este, y debido a las disputas por el poder entre sus hijos, que daría lugar al nacimiento de los reinos de Castilla y Aragón, el Reino de Pamplona-Nájera se debilitará y perderá el control de Gascuña.

El matrimonio de la hermana de Antso Gilenitz (Sancho Guillérmez), Briska, con Guillermo V, conde de Poitiers y duque de Aquitania, fue el origen de un conflicto de sucesión que durará hasta 1052. Uno de los principales pretendientes, Bernardo I Tumapaler, conde de Armagnac, se dejó entonces arrebatar su herencia por el hijo pequeño de Guillermo, Guido Gofredo, duque de Aquitania a partir de 1058.

Los duques del Poitou gobernaron Gascuña durante casi un siglo, esforzándose en reducir sus vasallos a la obediencia. Con ocasión de las cruzadas, numerosos nobles gascones intervinieron en Palestina, sobre todo con el tercer ejército del conde de Toulouse. Entre los primeros cruzados que se cubrieron de gloria figuran, al lado del ilustre Gastón IV de Béarn, Raimundo de l'Isle-Jourdain y Astanobe, conde de Fezensac.

Gran parte de los diferentes condados y vizcondados de Gascuña, se diluyeron en el Ducado de Aquitania (el resto siguió unido o en la órbita de Navarra), posteriormente, en el año 1154, este ducado pasó a formar parte de la corona inglesa, fruto del matrimonio entre Enrique Plantagenet de Inglaterra y Leonor de Aquitania. En 1453, Aquitania se incorporó definitivamente a Francia.

En lo que respecta a los territorios gascones de Navarra, este reino, conservó por ejemplo el Béarn hasta su desaparición como reino en el siglo XVII, cuando por un edicto de unión en 1620, Luis XIII, rey de Navarra y de Francia, une Navarra a la corona francesa.

En la imagen, repartición del Ducado de Vasconia en el 920.

 

 

 

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