La chabola de la hechicera, el Villar (Álava).

 

 

 

Artículos de Historia, Lingüística y Antropología Vascas (índice)

 

 

¿Cómo era el euskara anterior al siglo VIII a.C.?

 

 

Es de creencia común que la lengua vasca es una de las lenguas más antiguas que existen y que no ha evolucionado, y se ha mantenido durante siglos inmutable, algo que es totalmente erróneo.

Todas las lenguas que existen en el mundo son igual de antiguas, porque todas las lenguas derivan a su vez de otras hablas anteriores. Los avances en los estudios de otras especies de homínidos diferentes al hombre actual indican que el habla no sólo fue una característica de nosotros, los sapiens, sino que, por ejemplo, los neandertales también pudieron disponer de habla, aunque su aparato fonador les permitía pronunciar un número inferior de sonidos que nosotros. Los estudios en nuestro genoma indican que hubo mestizaje entre sapiens y neandertales, que hubo relación entre ambas especies, por lo que no sería extraño que hubiéramos heredado algunas palabras de origen neandertal en nuestros idiomas, fruto de la relación con los neandertales. Lenguas que durante decenas de miles de años evolucionaron hasta la actual diversidad lingüística. Lenguas de diferentes familias lingüísticas, que actualmente no se consideran relacionadas, porque somos incapaces de establecer una conexión entre ellas, pero que hace, por ejemplo, 40.000 años o en otra época anterior, sí que pudieron derivar de una misma lengua. Por tanto, todas las lenguas han evolucionado, también la lengua vasca.

A través de la reconstrucción lingüística se está conociendo como era la lengua protoindoeuropea que dio lugar, entre otras, a las lenguas germánicas, eslavas, griega, iranias, indostánicas o latinas. Estos trabajos de reconstrucción también se están llevando a cabo por parte de lingüistas para conocer cómo era la lengua vasca en la época anterior a la llegada de los romanos (llamada en lingüística protovasco) o anterior a la llegada de los celtas en el siglo VIII a.C. (llamada en lingüística pre-protovasco). Una persona hablante de euskara actual no podría entender a un hablante de protovasco y menos todavía a un hablante de pre-protovasco. Al igual que un hablante de castellano no podría entender a un hablante de latín o a un hablante de protoindoeuropeo.

Actualmente la lengua vasca está formada por palabras que a través de la sufijación pueden llegar a tener más de 10 sílabas. Sin embargo, el pre-protovasco hablado antes del siglo VIII estaba compuesto por raíces monosilábicas con un significado genérico que a su vez estaban acompañadas por sufijos o por adjetivos monosilábicos que las determinaban y les daban su significado definitivo.

Así, la raíz monosilábica, por ejemplo, no significaría “mesa” — pongamos por caso —, sino “cualidad de mesa” o “mesidad”, darle un significado concreto, o de una forma singular o plural requeriría posponerle sufijos como *-le [hacedor], *-di [formador de adjetivos], *-i [ participio ], *-g [ pluralizador ] o acompañarlo de un adjetivo monosilábico como *bal “escaso, flojo”, *bel “negro”, *bin “doloroso”, *bor “redondo”, *bur “suave, blando, tierno”, *dar “fuerte”, *der “bueno, bonito”, *dots “macho”, *dur “maligno, siniestro”, *gal “débil, flojo”, *gatz “malo; áspero”, gor “sordo; duro”, *gur “inclinado”, *kar “áspero”, *ker “malo”, *kon “profundo”, *kor “rápido; propenso”.

De *han (animal) + *ker (malo) surgiría *han-ger (animal malo) que daría lugar al actual aker (macho cabrío)

De *han (animal) + *huntz (hiedra, en alusión a la forma de su cornamenta) surgiría *han-huntz (animal [con cornamenta en forma] de hiedra) que daría lugar al actual ahuntz (cabra)

De *han (animal) + ti (formador de adjetivos) > *han-di (animalada) > handi (grande)

De *han (animal) + *dots (macho) > *han-dots (animal macho) > andots (cordero)

De *bor (redondo) + *tz (sufijo que formaba adjetivos) > bortz (redondeado) > bost (cinco, en relación a los cinco dedos extendidos de la palma que hacen un círculo)

De *her (cerrar) + *tz (sufijo que formaba adjetivos) > *her-tz (cerrado) evolucionando a su vez a los actuales ertz (esquina, borde) y etxe (casa ; *hertz-i > etze > etse > etxe )

De *bel (negro) + *tz (formador de adjetivos) > *bel-tz (negruzco) > beltz (negro)

De *har (piedra) + *bel (negro) > *har-bel (piedra negra) > arbel (pizarra)

De *gi (carne) + *bel (negro) > *gi-bel (carne negra) > gibel (hígado)

De *gi (carne) + *zon (barro) > *gi-zon (carne y barro) > gizon (hombre). Esta no es una etimología aceptada por todos. Si es cierta, los antiguos vascos creerían también, como en otras culturas del mundo, que el hombre fue creado con barro.

De ur (agua) + *ban (cortar) + i (-ado) > *ur-ban-i (agua que deja cortada la tierra, surco) > ibai (río)

De *hor (perro) + *so (aumentativo) > *hor-tso (perrazo) > otso (lobo)

De *hor (perro) + *tz (sufijo que formaba adjetivos) > * hor-tz (canino) > hortz (diente)

De *iz (agua) + *so (aumentativo) + *so (aumentativo) > *itso-so (aguaza) > itsaso (mar)

De ur (agua) + *bar (de [bajo]) > ur-bar (debajo del agua) > ibar (vega)

De *hez (miel) + ti (formador de adjetivos) > *hez-ti (meloso, dulce) > ezti (miel)

De *hez (miel) +le (sufijo agente) > *hez-le (hacedor de miel) > erle (abeja)

De *sa (interno) + bin (dolor) > *sa-bin (dolor interno) > samin (dolor, pena, aflicción)

De *sa (interno) + *bel (negro) > *sa-bel (interno negro) > sabel (vientre, barriga)

Los actuales colores surgirían también de esta composición disilábica:

beltz “negro” < bel-tz “negruzco”, urdin “azul” < ur-di-n “que se ha hecho agua”, gorri “rojo” < gorr-i “color ensordecido”, hori “amarillo” < hor-i “del color del can”, zuri “blanco” < zur-i “maderado > del color de la madera”, o bien “pelado”.

El único color monosilábico del pre-protovasco que se conoce en la actualidad es *bel (negro), por lo que es posible que la lengua vasca en la antigüedad, antes de surgir la composición disilábica, tuviera sólo dos o tres colores monosilábicos, algo que ocurre en otras lenguas del mundo que distinguen por ejemplo únicamente entre blanco y negro como el idioma igbo o el hausa que distingue entre negro, blanco y rojo.

Se cree que el que el acento pasase a estos sufijos y adjetivos que acompañaban a las raíces genéricas (gí-bel > gibél; hár-bel> harbél; etc) del pre-protovasco hizo que estas composiciones pasaran gradualmente a ser una única palabra, un fenómeno ya existente en el protovasco hablado antes de la llegada de los romanos. Muchas de estas combinaciones de raíces más sufijos o adjetivos se han perdido en el tiempo, ya que no han llegado hasta nuestros días convertidas en palabras, muchas de las desaparecidas se seguirían utilizando convertidas ya en palabras en el protovasco hablado antes de la llegada de los romanos, pero serían sustituidas por palabras latinas con el transcurso de la romanización.

La lengua vasca en los últimos siglos ha ido abandonando la complejidad gramatical del euskara medieval. Ha ido evolucionando, haciéndose más sencillo, contrayéndose, quizás en un camino hacia unas nuevas raíces monosilábicas, pero diferentes a las del siglo VIII a.C. De ahí la dificultad de los lingüistas de saber cómo pudo ser la la lengua de la que desciende el euskara hace 3000 años o con anterioridad, por ese proceso continuo de evolución de las lenguas, y por la no existencia de documentos escritos de aquellas épocas que solo permiten a los lingüistas remontarse a épocas cercanas al siglo VIII a.C.

 

 

 

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