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Mapa de expansión de la cultura de la céramica cardial durante los milenios VI y V a.C. Haga clic en la imagen para ampliarla.

 

 

 

Artículos de Historia, Lingüística y Antropología Vascas (índice)

 

 

En busca de los orígenes de los vascos, de la arqueogenética a la arqueogenómica.

 

 

A finales del siglo pasado, comienzos del presente, los avances en las técnicas genéticas permitieron que una nueva disciplina naciera, la arqueogenética, uno de cuyos objetivos fue el conocimiento de los movimientos de los grupos humanos en la antigüedad. A través, sobre todo, del estudio del material genético contenido en las mitocondrias era posible establecer migraciones antiguas de grupos humanos.

Las mitocondrias son orgánulos que se encuentran en las células, cuya función es la de proveer de energía a éstas. Cada mitocondria posee unos 40 genes, frente a los 25.000 presentes en el núcleo celular. Las técnicas iniciales solamente permitían localizar con más facilidad el ADN mitocondrial, ya que hay muchas mitocondrias en cada célula; mientras que el ADN nuclear resultaba muy costoso, al haber solo uno en cada célula.

El utilizar el ADN mitocondrial para trazar el movimiento de los grupos humanos en la antigüedad conllevaba el problema de que solamente nos da información sobre la genética heredada por vía materna; mientras que el ADN nuclear nos da información sobre la genética heredada de los dos progenitores. Es decir, si un hombre moderno hubiese tenido descendencia con una mujer neandertal, el ADN mitocondrial nos indicaría que esa descendencia era enteramente neandertal, y no una descendencia de hombre moderno y neandertal que visualizaría el ADN nuclear.

En la actual década las técnicas han avanzado y es ya posible obtener el ADN nuclear con más facilidad, es decir, la ascendencia por vía materna y paterna. La arqueogenética ha pasado a convertirse en la arqueogenómica.

Los investigadores ya no estudian un solo gen sino el genoma entero presente en el ADN nuclear. Es ya posible obtener el genoma de restos óseos antiguos de hace 7000, 5000 o 3000 años, estableciendo más claramente el movimiento de los grupos humanos en la antigüedad. Saber el color de piel del individuo, saber el color de sus ojos...

A finales del siglo pasado, para desentrañar el enigma del origen de los vascos, se comenzaron a hacer estudios basados en el ADN mitocondrial que apuntaron a un origen paleolítico de los vascos. Estas investigaciones sobre el origen de los vascos las realizaron, entre otras instituciones, el Instituto McDonald para la investigación arqueológica de la Universidad de Cambridge o la Universidad de Oxford. Los vascos, según estos estudios genéticos, descendían directamente de la población paleolítica que en la última gran glaciación, hace 20.000 años, se refugió en la zona franco-cantábrica, y que tras esta glaciación, hace 16.000 años, a medida que los glaciares desaparecían, comenzó a colonizar el continente. Indicando estos estudios, que gran parte de los europeos actuales, así como la población de las islas británicas, eran descendientes de “vascos” de la época paleolítica.

La sorpresa sobre el origen de los vascos llegó en el año 2015. Científicos de las universidades de Uppsala (Suecia), Estocolmo (Suecia), La Trobe (Melbourne, Australia), Harvard (Boston, EEUU), Complutense (Madrid), Universidad de Burgos y del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social realizaron una investigación conjunta en la Cueva de El Portalón en Atapuerca (Burgos), obteniendo ADN nuclear de restos óseos de ocho individuos de hace 5.500 y 3.500 años, cuyo genoma revelaba, sin lugar a ninguna duda, que los actuales vascos eran descendientes directos de ellos.

La sorpresa para los científicos fue mayúscula, ya que, al contrario de lo que se pensaba, debido a los anteriores estudios del ADN mitocondrial, los vascos no descendían directamente de cazadores y recolectores paleolíticos de la zona franco-cantábrica posteriores a la última gran glaciación, sino de agricultores neolíticos que llegaron a la península ibérica hace 7.000 años, cuya colonización del mediterráneo comenzó hace 10.000 años desde la zona del mar Egeo. Desde Grecia se expandieron a los Balcanes, desde los Balcanes a Italia, desde la península itálica a Cerdeña, desde Cerdeña a Córcega, desde Córcega al sur de Francia, desde Francia a la península ibérica y subiendo el curso del río Ebro hasta el Atlántico.

Estos agricultores neolíticos se expandieron no solamente por el mediterráneo, también por el resto de Europa, siendo los actuales europeos, incluidos los vascos, descendientes directos de estos neolíticos; exceptuando la población báltica y la escandinava, que por su alejamiento de la zona griega, conservaron mejor su genoma de origen paleolítico, aunque presentando también mestizaje con neolíticos. Por tanto, la mayor parte de la población paleolítica europea, según el estudio del ADN nuclear de restos óseos antiguos de diferentes partes de Europa, fue sustituida por neolíticos que fueron mestizándose gradualmente, durante siglos, con la población paleolítica que se encontraba en los territorios que fueron colonizando.

 

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Comparativa del genoma de los vascos y resto de europeos, y su cercanía genómica a los paleolíticos occidentales (Mendebal Europar Epi-Paleolitokoak) y primeros agricultores neolíticos (Europar Lehen Nekazariak). Haga clic en la imagen para ampliar el esquema.

 

La revolución neolítica, según las últimas investigaciones, nació al sur de las actuales Turquía y en el norte de Siria, extendiéndose por influencia cultural a las vecinas Irak, cuna de Sumeria, y también a Grecia.

Los estudios del ADN nuclear han indicado que en Europa la población de Cerdeña es la más cercana a la de estos restos óseos encontrados en El Portalón (Atapuerca), y a su vez a la población vasca.

Los sardos son los europeos que han conservado mejor el ADN de estos primeros agricultores neolíticos, dado que cuando ellos llegaron a Cerdeña ésta se encontraba deshabitada y prácticamente no han recibido aportes genéticos de otras procedencias. Los sardos poseen parte de su ADN que es de origen paleolítico balcánico, ya que antes de ser agricultores la población de la Grecia pre-helénica fue también cazadora y recolectora en la época paleolítica, un ADN paleolítico balcánico al que se le superpuso el ADN de los agricultores. Los antepasados de los vascos cuando llegaron a la península ibérica eran genómicamente iguales a los sardos, y a este ADN paleolítico balcánico y ADN agricultor se superpuso el ADN paleolítico franco-cantábrico. Este último ADN, el paleolítico franco-cantábrico, es lo que diferencia a los vascos de los sardos, pero aún así ambas poblaciones son las más parecidas genómicamente de Europa, ya que en el resto de Europa al ADN paleolítico y al ADN agricultor se superpuso ADN indoeuropeo y de otros orígenes.

 

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Composición genética de vascos y europeos. El color azul simboliza la parte del genoma de los cazadores-recolectores paleolíticos; el color naranja, el de los agricultores neolíticos; el color negro, el de los indoeuropeos; y el color amarillo, el de origen norte-africano. En el cuadro de abajo, comparativa con el genoma de individuos de restos óseos encontrados en otras partes de Europa de agricultores (farmer) neolíticos y de cazadores-recolectores (hunter-gatherer) paleolíticos. Haga clic en la imagen para ampliar el esquema.

 

Los agricultores neolíticos llegaron a la costa mediterránea de la península ibérica entre 7.650 y 7.550 años atrás; mientras que a la costa del cantábrico llegaron entre 7.300 y 6.800 años atrás. En esta expansión neolítica tuvo mucho ver también el comercio de la obsidiana. En el año 2013 fueron encontradas en Barcelona seis piezas de obsidiana que viajaron 1.200 km hace 6000 años desde su lugar de extracción en la isla de Cerdeña.

Los antepasados de los vascos, al llegar a las actuales tierras vascas, comenzaron a mezclarse gradualmente con la población paleolítica de la zona, siglo tras siglo, principalmente con mujeres paleolíticas, que era lo que reflejaban los anteriores estudios de ADN mitocondrial. El genoma de los restos óseos de hace 5.500 años visualizan ese comienzo de mestizaje con la población paleolítica; mientras que el genoma de los restos óseos de hace 3.500 años prácticamente es similar al de los actuales vascos, es decir, el mestizaje con la población paleolítica duró más de 3.000 años y estaba a punto de concluir.

La comparación con el genoma de restos óseos de otras partes de la península indicó también que los vascos en los últimos 5.000 años habían vivido aislados y no presentaban más mestizaje que entre los vascos neolíticos y la población paleolítica de la península; mientras que el resto de la población peninsular, que inicialmente era genómicamente similar a la vasca; presentan también un mestizaje posterior con indoeuropeos (pueblos de los que descienden la mayor parte de las lenguas habladas actualmente en Europa como las latinas, germanas, celtas, eslavas, griega y albanesa) y con gentes del norte de África, debido a la invasión musulmana de la península. La razón por la que los vascos han vivido aislados en los últimos 5.000 años, impermeables a las sucesivas llegadas de pueblos indoeuropeos, permitiéndoles conservar su lengua ancestral y su genómica preindoeuropea, se desconoce.

La llegada de los antepasados de los vascos a la península ibérica hace 7000 años va unida a la expansión en el mediterráneo de la cerámica cardial. La cerámica cardial que se extendió con los primeros agricultores neolíticos, nació en la Grecia pre-helénica hace 8.000 años, sus primeras manifestaciones se han encontrado en Sesklo, municipio de Tesalia, es lo que se ha denominado como cultura pre-Sesklo.

La cerámica cardial recibe ese nombre por utilizarse para su decoración conchas del berberecho, un bivalvo que comunmente se ha denominado como Cardium, por su forma de corazón. Como a menudo no sólo se utilizaban conchas para la decoración de este tipo de cerámica (impresiones de dedos, punzones, cordones, etc.) se ha utilizado también el nombre de cerámica impresa para denominarla. La cerámica cardial se da entre el milenio VI y V a.C. extendiéndose por todo el mediterráneo europeo desde Grecia y los Balcanes hasta la costa mediterránea ibérica y alcanzando el Atlántico, hasta tierras vascas, subiendo el curso del río Ebro.

A medida que subimos el curso del río Ebro los hallazgos de cerámica cardial son más recientes, por lo que esos nuevos asentamientos que establecían estos colonizadores, cada vez más al norte, iban allanando el camino a la llegada de estas gentes a la que sería su tierra definitiva, unas gentes que miles de años después serían conocidos con el nombre de vascos.

En territorio vasco se ha encontrado cerámica cardial en Peña Larga (Kripan, Álava) que tiene una antigüedad de aproximadamente 6150 años (±230 años) y en Atxoste (Birgara, Álava) de aproximadamente 6220 años (±60 años).

 

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Cerámica cardial encontrada en la Cova de la Sarsa, Bocairent (València). Haga clic en la imagen para ampliarla.

 

¿Qué idioma hablaban estos colonizadores neolíticos de Europa? ¿Hablaban diferentes idiomas?¿El pueblo neolítico antecesor del vasco era uno más de los pueblos neolíticos de orígenes diversos que emigraron por Europa? ¿O hubo una expansión de pueblos neolíticos hablantes de lenguas emparentadas con la vasca, de la misma forma que milenios después hubo una expansión de pueblos indoeuropeos?

Quizá pudo suceder que lenguas emparentadas con la vasca, en su expansión neolítica por Europa, hicieran desaparecer las antiguas lenguas paleolíticas por todo el continente, unas lenguas emparentadas con la vasca habladas en Europa, que posteriormente fueron borradas por la expansión de los pueblos indoeuropeos; siendo la zona vasca, por su aislamiento de 5.000 años, la única que pudo conservar su lengua y cultura de origen neolítico.

La lengua vasca es obvio que no puede provenir del idioma que hablaban los paleolíticos de la península ibérica, porque ninguna cultura menos desarrollada, en este caso la paleolítica, ha impuesto históricamente su lengua a un pueblo con una cultura más desarrollada, en este caso la neolítica. Por otro lado, el origen neolítico de la cultura vasca se ve reforzado en que la mitología vasca es claramente de origen neolítico inicial, una mitología que posee en lo más alto de su panteón a una gran diosa, Mari, similar a las grandes diosas neolíticas, cuyos cultos se extendieron por toda Europa con la expansión del neolítico, siendo, por ejemplo, la mitología de la época minoica de Creta, también de origen neolítico, muy similar a la vasca.

Para responder a la pregunta de si, como consecuencia de la expansión neolítica, se hablaron o no lenguas emparentadas al vasco en Europa, con anterioridad a la expansión indoeuropea, es necesario buscar rastros de sustratos lingüísticos preindoeuropeos presentes en las actuales lenguas del continente, y que estos sustratos lingüísticos preindoeuropeos estén relacionados con el vasco. Para ello debemos buscar primeramente en los dos romances vascos existentes, dos lenguas latinas que comenzaron a hablarse en un territorio en el que anteriormente se hablaba euskara. Estos romances son el castellano, y el gascón hablado en el sudoeste de Francia y en el valle de Arán (“valle” en euskara), en Cataluña.

¿Qué es lo que hace diferentes a estos dos romances con respecto al resto de lenguas europeas debido a poseer un sustrato lingüístico vasco?

* Aversión a articular la labiodental [f ] y convertirla en [h] aspirada:

Se manifiesta en euskara (fornitura > hornidura; “provisión”), en castellano (facere [latín ] > hacer) y en gascón (facere [ latín ] > har; “hacer”). Esta característica se manifestó también en Cerdeña en la lengua romance sarda. Como hemos comentado anteriormente, los sardos son la población europea genómicamente más similar a la vasca. También se presenta en la Italia meridional (la zona italiana más conservadora lingüísticamente, al estar al sur de la península itálica) y en la región italiana del Véneto.

* Hacer preceder la r inicial por un elemento vocálico:

En euskara (regem [ latín ] > errege; “rey”), en castellano (ruga [ italiano ] > arruga) y en gascón (río > arriu). Se da también en Cerdeña (rey > urrey), en la Italia meridional, en la lengua romanche hablada en la Engadina (sureste de Suiza, zona muy conservadora lingüísticamente) y en la zona macedonio-rumana y griega. En Sesklo, cuna de la cerámica cardial, aunque pertenece a Grecia, se ha hablado tradicionalmente una lengua latina emparentada con el rumano llamada arumano, que necesita de añadir una a antes de [r] para poder pronunciarla.

* Conversión de v en b:

Es común en el euskara, en las lenguas latinas de la península ibérica, en el sardo, en el gascón, en el italiano meridional y en parte de los dialectos occitanos hablados en el sur de Francia.

* Cinco vocales sin distinción de grados:

El castellano, al igual que el sardo, posee cinco vocales sin distinción de grados, igual que el euskara, siendo las únicas lenguas latinas con sólo cinco vocales.

Otras características de posible sustrato vasco que se han detectado en diferentes investigaciones de lingüística histórica en Europa:

*Añadir una vocal entre consonantes dobles para facilitar la pronunciación:

Esta característica se manifiesta en el euskara (Gracia > Garazi) y en Italia, en el Véneto (cabra > cávara).

* Sufijo átono -ara:

Se encuentra presente tanto en topónimos de Cerdeña (Mándara, Dárdara, Cántara, etc), Sicilia (Mácara, Lípara, Mázara) como en la península ibérica (Brácara, Gárdara, Támara, etc) y en las Islas Baleares (antropónimo prerromano Aetara).

* Correspondencia en la toponimia sarda con los sufijos vascos -ar, -or y -ur.

* Vocabulario similar entre el euskara y la lengua preindoeuropea paleosarda hablada en Cerdeña antes de la llegada de los romanos y que ha quedado fosilizado en su toponimia. Con la romanización, la lengua paleosarda sería sustituida gradualmente por el latín, dejándose de hablar aproximadamente entre los siglos III-IV d.C. Actualmente se habla la lengua sarda surgida de la evolución del latín:

Mógoro, colina baja, similar al vasco mokor, elevación, altura, también en el catalán antiguo muguro y el menorquino mugaró.

Béga, valle fértil, palabra sarda encontrada en textos medievales anteriores a la expansión mediterránea de la corona de Aragón. Similar al vasco ibaika, en euskara actual ibar (vega) , de ibai (río).

Idíle, lugar anegado, vasco itil.

Sakkáiu, cordero de dios, vasco segaila.

Kúkkuru, cima, posiblemente emparentado con el vasco kukur.

* La lengua indoeuropea fonéticamente más similar al euskara y al castellano es la lengua griega. Grecia, según algunos historiadores, fue habitada antes de la llegada de los pueblos protogriegos por un pueblo preindoeuropeo llamado por los griegos pelasgoi (pelasgos).

Los nuevos estudios genómicos y de lingüística histórica que vayan surgiendo abrirán nuevas vías de investigación, que irán gradualmente reconstruyendo el puzzle de la historia antigua de los vascos.

 

 

 

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